Y aquí estoy entre estas cuatro húmedas y desangradas paredes, todavía conservo ese olor a papa y tomate en mi camisa; hace 3 meses escape de Colombia y llevo un mes buscando a ese tal Rubén Roca que ni sé quién es pero no doy con su paradero.
Este cuarto huele a neumático y azufre, las putas del fondo del pasillo no me dejan en paz. Hoy encontré una metida en mi cuarto, fumando como una cerda e insinuándose... me toco sacarla a patadas, les tengo asco... Verla ahí postrada fue como volver a esa navidad cuando tenía 9 años, al fondo sonaba "Faltan Cinco pa' las doce" y todos los vecinos de la cuadra se encontraban afuera tomando aguardiente y comiendo fritanga. Las cabezas de los marranos colgaban de los arboles, les ponían cigarrillos en la boca, pañoletas o lentes de sol, era una tradición Paisa. Yo estaba sentado en el andén, tenía mi propio andén, frente a mi casa antes de cruzar la calle, me sentaba justo al lado de una grieta y al lado del guayacán, de día jugaba con un autito de madera que me hizo el abuelo; ahora solo estaba mirando a las vecinas regordetas tirando mas carne y chicharrón al aceite y también vi como mi papa se escabullía en casa con una de esas viejas. Lo seguí hasta mi cuarto y lo encontré cogiéndose a esa marrana que gemía como loca en mi cama, el ruido de las tablas que lloraban por la agitación nunca pude olvidarlo, yo miraba por el rabillo de la puerta; era la misma expresión que tenia la puta que acababa de sacar mi cuarto. Corrí a contarle a mama que se encontraba afuera sentada con el párroco, ella me aparto de la gente me dio un cachetazo que tampoco se me olvida y me dijo:
—En tu vida Marco contaras lo que paso, si no yo misma te jalare las patas cuando estés dormido— después se marcho como si no le importara nada, en realidad si le importaba pero pasa que ella ya lo sabía pero como papa le pegaba, no podía hacer nada... solo se desquitaba conmigo por ser el del medio y de vez en cuando con el perro.
Esa noche de diciembre no dormí en la cama, agarre unas sabanas y me encerré en el armario que era gigante, allí tenia instalada mi guarida. Esta noche solo volteare el colchón me fumare un cigarrillo y tratare de dormir. Mañana saldré de vuelta a buscar a Roca.
-Mariano Gálvez
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