El vivía en el 1-F, la señora de al lado, Berenice era adicta a las series norteamericanas como Lost, Heroes, Six Feet Under. Como Juan también lo era se llevaron bien. Una vez que Juan se quedo fuera porque se le rompió la llave ella lo acogió y hablaron del final de la 5ta temporada de lost, de si Juliet moría o no, en fin de todo lo que los fans de Lost hablan. Berenice no tenía una vida muy interesante por contar, tuvo 2 hijos que ahora trabajan en Brasil y ella vive de su jubilación. Lo único que le llamo la atención a Juan fue la cama, pues estaba pegada en la pared, ósea que Berenice dormía de pie, colgada de unos elásticos con su televisor al frente siempre encendido, dice que duerme así por que lo leyó en una revista y agrega además que ahorra espacio pues vive en un departamento más chico que el de Juan.
A Juan le gusta leer mucho… podría decirse que si estaba en su casa estaba leyendo, no tiene computadora tampoco tiene un televisor ni radio.
Juan no conoce al señor del departamento de arriba… pero no se lo aguanta porque no lo deja leer tranquilo, es bastante extraño… esta todo el día en su departamento, tampoco sale. Es como la señora Berenice, pero la diferencia es que mientras Berenice está viendo la TV, el señor de arriba está corriendo muebles; es lo único que sabe hacer piensa Juan. No hay día en que no se escuche el rasguñeo de las patas de la silla contra el piso conformado por pequeñas lozas de madera muy chicas, el arrastrar de una silla, el caer de las monedas y rodar por el piso, el caminar fuerte. Parece que este señor no tiene nada más que hacer en su vida que correr los muebles de lugar… todos los días prueba una disposición diferente. Es muy extraño… Juan piensa a veces que es un personaje de un cuento de Cortázar, o a veces se imagina que podría ser el mismísimo Gregorio Samsa quien hace todos esos ruidos. Una vez pensó en subir y dejarle una carta por debajo de la puerta pidiéndole el favor de no hacer tanto ruido, pero sucumbió al miedo de ser devorado por Gregorio en un eventual ataque de furia.
Juan se defendía en la cocina, no era un gran cocinero pero hacia cosas ricas para él. Se preparaba muchos cafés al día (era adicto). Siempre desechaba por la rejilla los residuos pequeños que entraran por ese agujerito súper chico al fondo del lavabo. Juan había comprado unas semillas, —quería tener una planta carnívora— las había dejado en la cocina. Sin darse cuenta un día una semilla se escurrió por la rejilla y viajo por la cañería hasta parar en un bloque de residuos que se alzaba como un islote; se había plantado allí… al parecer la humedad y ciertos factores hicieron que esa semillita germinara y empezara a crecer.
Juan noto unos meses después que una pequeña rama se asomaba por su rejilla, le pareció muy extraño, la planta había pasado mucho tiempo escondida y al parecer ya necesitaba la luz solar para seguir desarrollándose, Juan sin saberlo estaba alimentándola con su basura pues esta no era una semilla común, estaba tratada con químicos, las raíces de esta ya se habían extendido casi por toda la red de cañerías del edificio. Al parecer la planta en su crecimiento se había alimentado de todos los residuos del edificio, había exterminado toda clase de insecto o bicho que andará distraído por los desagües —sin ninguna duda había una guerra insecto-plantas—, pero fue solo hasta ese 17 de Julio que la situación se volvió crítica.
De noche se podían escuchar los rugidos que venían del interior del edificio, lo que fuera que estuviera creciendo allí abajo estaba hambriento y deseaba salir. Juan asustado decidió llamar a un exterminador pensando que a lo mejor era una rata atrapada que se ahogaba en el desagüe.
El remedio fue peor que la enfermedad al comenzar la desinfección, miles de bichos que estaban escondidos y hacinados alrededor de todo el edificio salieron por cantidades. Corrían todos en una sola dirección llevados por el pánico, al parecer los químicos habían lastimado a la plantita. Se escucho un gran rugido y el edificio comenzó a temblar, las paredes se agrietaron, el exterminador lleno de terror dejo todo su equipo en la cocina y huyo como si fuera un insecto más. El edificio empezó a temblar más fuerte; Juan salió de su departamento y vio el apocalipsis… Berenice no estaba más, saco casi todo incluyendo su televisor. Por la escalera había objetos y cosas que la gente había dejado caer mientras intentaba sacar lo más valioso de sus casas, las cañerías estaban rompiéndose, el edificio se estaba inundando y se sacudía cada vez más fuerte. La escalera que conducía al palier y la salida se había derrumbado ya… solo había una opción y era correr a la terraza. Las ramas vivas se escabullían por las grietas y atrapaban a los inquilinos que quedaban, los apretaban con fuerza mientras de las mismas se asomaban cabezas con dientes de un color rojizo, les sacaban los ojos y se devoraban su cerebro.

Mientras Juan corría podía ver ancianos y niños agotados y entregados al pánico quienes solo se agarraban de las paredes a esperar ser devorados. Podía ver una luz al final de la escalera, estaba sin aliento tenía una de las cabezas que salían de las ramas mordiéndole un brazo, de un golpe le rompió el cuello pero la cabeza siguió mordiendo con fuerza, con su último aliento logro salir para encontrarse con la cabeza madre que media casi 12 metros y quien había estado atrapada debajo del edificio todo este tiempo, esta lo examino con cautela, Juan preso en su cansancio estaba inmóvil, comprendió que de esta no podría escapar y se entrego para ser devorado de un solo mordisco.
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