Anoche estuve con ustedes mis amigos, fue una noche muy especial.
Hice un casting, después me reuní con los productores que resultaron ser amigos del medio, se filmo la película todo salio muy bien, y después me baje en la 63 con 68 y tome un bus, el numero 59, todo lo elegante ya paso, llegue donde mi maestro y nos abrazamos con una energía cósmica, le bese la mejilla y el beso la mía, esta barbado, fue como una fusión de cuerpos que podría durar hasta el fin del mundo. Lagrimas salían de mis ojos, de pura emoción de volver a verlo radiante como siempre.
Seguí caminando en aquel taller con sus instalaciones desconocidas para mi y me encontré aquella mujer que en un momento se robo mi corazón, que me hacia suspirar como Aureliano Buendía cuando se moría por remedios moscote e impregnaba todo con sus poemas, detonaba en éxtasis al verla que me esperaba con sus brazos abiertos, su piel blanca pura con pequeños lunares que parecen chips de chocolate, viene hacia mi, me abraza fuerte me mira a los ojos y nos besamos en una pasión desenfrenada sin importar que este toda la clase alrededor, nos llenamos de erotismo fue un beso orgásmico reprimido por los dos en su momento.
La mano de Alejandro se posa como un trueno en la mía y me traspasa con su energía, compañeros van y vienen, la alta valerie me da un besito de bienvenida, esperando en un esquina esta la esneaa con su energía arrolladora un abrazo fulminante lleno de amor puro, de amistad sin fin mucha felicidad sentí. Todo esto es real yo se que fue un sueño colectivo hay una conexión metafísica entre todos nosotros. Nos encontramos en el mundo onírico, en esa dimensión caótica.
Salgo de la escuela miro las estrellas y doy un salto al vacío, de la estratosfera al parque yerba ahí me encuentro ahora, con los labios de marina pronunciando bobadas y yo riéndome como una gueba, están todos los de la academia militar los del pablo VIcio, nos subimos al party árbol despegamos como un platillo volador y volvemos a contarnos todas las anécdotas pasadas, el “Tumba Llaves”, “El Cagon”, “El Sargento William Cuellar” personaje inédito al cual me propondré incluirlo en algún relato posterior, el estimado Sebastián debate conmigo sobre la pena de muerte y me explica que dice la carta magna del país, a Zen Sey se le ve pasar en la moto a toda mierda tirando el ancla de buque que utiliza para frenar sin embargo sigue derecho y se mete a una casa por la ventana con moto y todo. En el parque del centro Simón Bolívar no tiene la espada en su mano si no una paleta de agua con sabor a limón, la espada se la robaron y no precisamente el M19.
Aterrizamos de nuevo en el parque y me teletransporto dejando un halo de luz característico y ahora me encuentro en mi departamento observando a Murrus.

Que buena noche la que pase, fue una fiesta inolvidable. Ahora estoy un poco cansado así que me despertare para cambiar de realidad.