martes, 3 de julio de 2012

Discurso de "Pepe" Mujica en la cumbre sobre desarrollo sustentable RIO+20

Autoridades presentes de todas las latitudes y organismos, muchas gracias. Y muchas gracias y nuestro agradecimiento al pueblo de Brasil y a su señora presidente. Y muchas gracias a la buena fe que seguramente han manifestado todos los oradores que me precedieron. Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de acompañar todos los acuerdos que esta nuestra pobre humanidad pueda suscribir.
Sin embargo, permítasenos hacernos algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha estado hablando del desarrollo sustentable, de sacar inmensas masas de la pobreza. ¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? El modelo de desarrollo y de consumo es el actuar de las sociedades ricas. Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? ¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar?

Más claro: ¿el mundo tiene los elementos hoy, materiales, como para hacer posible que 7.000, 8.000 millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será posible? ¿O tendremos que dar algún día otro tipo de discusión? Porque hemos creado una civilización, en la que estamos, hija del mercado, hija de la competencia, que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero lo que fue economía de mercado ha creado sociedades de mercado, y nos ha deparado esta globalización. ¿Y estamos gobernando a la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que estamos todos juntos en una economía que está basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?

Nada de esto lo digo para negar la importancia de este evento. No. Por el contrario. El desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis no es ecológica, es política. El hombre no gobierna hoy las fuerzas que ha desatado. Sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre.

¿Y la vida? Porque no venimos al planeta para desarrollarnos en términos generales. Venimos a la vida intentando ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Porque ningún bien vale como la vida y esto es elemental. ¿Pero si la vida se me va a escapar trabajando y trabajando para consumir? La sociedad de consumo es el motor, porque en definitiva, si se paraliza el consumo o se detiene, se detiene la economía, y si se detiene la economía, es el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros.

Pero ese hiperconsumo a su vez es el que está agrediendo al planeta. Y tiene que generar ese hiperconsumo cosas que duren poco porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica no puede durar más de mil horas prendida. Pero hay lamparitas eléctricas que pueden durar 100.000, 200.000 horas. Pero ésas no se pueden hacer. Porque el problema es el mercado. Porque tenemos que trabajar. Porque tenemos que tener una civilización de uso y tire. Y estamos en un círculo vicioso.

Estos son problemas de carácter político que nos están diciendo la necesidad de empezar a luchar por otra cultura. No se trata de plantearnos volver al hombre de las cavernas ni tener un monumento del atraso. No podemos indefinidamente continuar gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar el mercado. Por eso digo que el problema es de carácter político.

En mi humilde manera de pensar, porque los viejos pensadores lo definían, Epicúreo, Séneca, los aymaras, pobre no es el que tiene poco, sino que, verdaderamente, pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea y desea y desea más y más. Esta es una clave de carácter cultural.

Entonces, quiero saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hacen. Y lo voy a acompañar como gobernante. Porque sé que algunas cosas de las que estoy diciendo rechinan. Pero tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua, que la crisis de la agresión al medio ambiente, no es una causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.

Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay tres millones de habitantes. Poco más de tres millones doscientos mil. Pero hay trece millones de vacas de las mejores del mundo. Cerca de ocho o diez millones de ovejas estupendas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una plenillanura. Casi el 80% de su territorio es aprovechable.

Mis compañeros trabajadores lucharon mucho por las ocho horas de trabajo. Ahora están consiguiendo seis horas. Pero el que consigue seis horas se consigue dos trabajos y por lo tanto trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tienen que pagar una cantidad de cuotas. La motito que compró. El autito que compró. Y pague cuotas y pague cuotas. Y cuando quiere acordar es un viejo reumático como yo y se le fue la vida.
Uno se hace estas preguntas: ¿ese es el destino de la vida humana? Estas cosas son muy elementales. El desarrollo no puede ser en contra de la felicidad, tiene que ser a favor de la felicidad humana, del amor, de las relaciones humanas, de cuidar a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental. Precisamente porque eso es el tesoro más importante que se tiene. Cuando luchamos por el medio ambiente, el primer elemento del medio ambiente se llama la felicidad humana. Gracias.

José "Pepe" Mujica
Presidente de la República Oriental del Uruguay

lunes, 30 de abril de 2012

Espacio y Personaje


Extraído de "Cuestiones de Dramaturgia" Abril 2012

Julio después de sus ejercicios, pasa a la zona de las duchas, apenas abre la puerta puede sentir como la humedad se le pega en los pulmones, lo recibe como siempre Claudia, que esta como de costumbre recostada sobre el escritorio entre dormida y despierta, le pasa la tarjeta para que ella tome los datos y sigue su siesta laboral.

A Julio le encanta ir pisando las baldosas azules que van por el medio de un largo corredor;  también lo hace por el temor que le producen los lockers a ambos lados, siempre les tuvo miedo, cree que algún día alguien va salir de adentro y se lo va a llevar al otro mundo.

El fin de las baldosas azules es frente a 4 duchas, 2 tienen cortinas que están al borde de caerse, y las otras 2 nadie las usa, Julio no es la excepción se sienta a esperar que alguna de las que tienen cortina se desocupe. Mientras espera un joven atlético se sienta a su lado, parece más impaciente, espera unos minutos y comienza a quitarse la ropa frente a los ojos de Julio, Julio disimula la mirada para otro lado, el Joven se mete en una de las duchas que no tienen cortina y emprende el baño. El joven sin ningún drama se enjabona su cuerpo y empieza a cantar. 

Julio lo mira, el joven lo mira también mientras canta, Julio inmediatamente quita la mirada, no soporta ese espectáculo bochornoso y emprende la retirada a paso apurado, agarra la línea azul, trata de no pasar cerca a ningún locker y cuando está pasando por el escritorio de Claudia le dice sin dejar de caminar y saludándola con la mano: “hoy no me baño”. 


-Juan Manuel Zuluaga

lunes, 20 de febrero de 2012

Indagación Sensorial

Extraído de "Ejercicios de Dramaturgia" febrero 2012

Mitos del Barrio

Locación de bacanales, tertulias, conspiraciones y grandes ideas. Se ingresaba por un Kiosko de diarios que atendía un tal “Don Luis” al que solo unos hábiles ojos podían detectarle su gran pelada bajo el Bisoñé. Tenías que mencionar una contraseña que generalmente era un escritor Latino, un elemento de la tabla periódica o un cosmético de mujer. Si aprobabas la contraseña él se hacía a un lado y entrabas a caminar por un castillo construido por interminables capas de letras e imágenes amontonadas las unas con las otras, un bacanal literario, una orgia gramatical frente a tus ojos. Al final del pequeño recorrido descendés por una larga y destartalada escalera caracol corriendo el riesgo de vomitar letras mientras bajas y una vez terminas te encuentras un lavabo para sacarte el oxido que se te queda pegado en las manos.


Músicos tocando, una bruma de tabaco que te estruja los bronquios y te impide cantar, estanterías de licor que empiezan en el suelo y terminan en el techo, vida nocturna. En un esquina los músicos, por otro lado la barra que en una de las paredes tiene un gran reloj que da unas campanadas cada 8 minutos, señal que los habitúes identifican para agarrar sus vasos de las mesas puesto que el lugar se dispone a bailar al ritmo del subterráneo.


Las largas y robustas mesas de madera, se dice que fueron construidas por un carpintero del barrio con los pedazos desmantelados de un antiguo galeón. Don Luis conto en alguna oportunidad que cuando el lugar estaba tranquilo —cosa que no sucedía muy a menudo— se podía escuchar el rugir del mar apoyando nuestros oídos en ellas.