lunes, 21 de febrero de 2011

Reporte 72 Horas

21/02/2011
Si no me levantaba de esa cama y escribía esto no lo iba escribir nunca más.

Primero puedo decir que estoy feliz pero que a la vez tengo una angustia en el pecho, es algo que se retuerce me exige vomitarlo, expresarlo, algo que se me es imposible digerir, quizás no este analizando calmadamente las cosas (y no hay porqué hacerlo), pero no puedo pelear contra lo que me pasa, contra lo que siento y me eriza la piel.

Estoy odiando profundamente todo la construcción social-mental que existe en Colombia en este momento. No la soporto, no hago sino repetir esta idea como un loro cuando alguien me pregunta ¿Cómo te fue? Lo único que respondo es que la pase de maravillas con mi familia, que creo que son las únicas personas que se salvan de esta vorágine de odios y repudios que me dan vueltas en la cabeza, pero que también son victimas “inocentes” como todos los demás, de fracasos institucionales que tienen sumida a una población en el embrutecimiento colectivo. Pongo comillas porque son ellos mismos los culpables de tragar todo entero, pero a su vez son tan inocentes de no haber tenido un verdadero docente, una verdadera enseñanza basada en el laicismo, una enseñanza sin vicios, con un objetivo concreto que lleve a las personas a indagar, a informarse, a debatir, a cuestionarse y elegir libremente en que quieres creer en cuanto a todo no solo a lo religioso. Si, si todo esto suena muy cliché quizás. Pero es que mi sociedad o por lo menos lo que vi de ella esta última vez, esta plagada de clichés, de uniformidades, de monotonías. También debo aclarar que estas actitudes afectan, más a las ciudades pequeñas, pueblos y no tanto a las grandes urbes donde de alguna manera los libres pensadores han labrado un camino más visible y con más adeptos. Tampoco puedo pensar que imponer este sistema a la fuerza valla a “curar” este mal, pero de alguna manera una mejor articulación educativa, puede progresivamente ir combatiendo estos síntomas, esas realidades.

Percibí una carencia de estímulos artísticos, de creadores, de innovadores. Todo viene enlatado de afuera, no se esta apoyando bien el made in Colombia. Se importan modelos de actuación, de producción, y aparte esas importaciones no se indagan, adaptan, potencian, de nuevo se traga entero. Nosotros no somos gringos, no somos europeos, no somos japoneses. Somos colombianos o digamos Latinos, porque sí nos es más fácil familiarizarnos con algo latino, tenemos muchas diferencias pero algo de la esencia criolla tenemos todos. Vi una carencia de soñadores, que no quiere decir que no haya, los hay, pero no son suficientes. Hay más soñadores frustrados que nuevos soñadores.

Yo no soy Argentino, pero a la vez si soy Argentino, soy de donde quiero estar, reniego pero no puedo negar también el amor que le tengo a lo que hemos dado en nombrar Colombia. Reniego que tenemos que tener un cambio cultural muy importante. Hoy leía en el Centro Cultural de la Cooperación la siguiente cita de Floreal Gorini “El camino hacia la utopía requiere muchas batallas, pero sin duda la más importante es la batalla cultural”. Nunca mejor dicho, es algo que tiene que darse tarde o temprano, yo siempre me digo que estoy todavía muy joven e inexperto, pero cierta testarudez no me deja conformarme con eso y sin embargo voy por los laditos labrando camino, instruyéndome para esa batalla. Yo soy de las personas a las que se les hace muy difícil vivir en este mundo sin cuestionarse, sin consultarse, sin informarse. Y definitivamente voy a librar una gran batalla, cueste lo que me cueste, seguramente la teatralidad me va ayudar en esto. No sé todavía como. Pero lo hará.

Hoy reflexionaba sobre la diferencia en los mecanismos de demostrar afecto, y concluía: “Que hermoso es el afecto Argentino”, me sentía súper bienvenido, sentía un amor casero, un “es como si hubiera nacido aquí”. La gente parece que no escatima cuando se trata de brindar amor. Lo da simplemente y por lo que siento es desinteresadamente sincero. También reflexiono que estoy rodeado de gente hermosa, y que me enseñan todo el tiempo. A ellos gracias. Han sido un gran pilar en mi vida.

En cambio por parte de mis amigos Colombianos, ese amor era desde un lugar más cuidado, más inexpresivo, demasiado indescifrable, llego a pensar que es por un miedo al que dirán de mi si hago esto y lo otro. tuve altercados por mis demostraciones de afecto “Argentino” pero eran absolutamente sinceras.

A continuación relato otro par de cosas que me han sucedido en estas casi 72 horas de estadía en suelo Argentino:

Hemos comprobado que el “Arequipe” es lo mismo que el “Dulce de leche” cosa que me causo varias discusiones en el 2010.

He vuelto a una independencia personal, después de tanto consentimiento familiar (que me vino muy bien, de eso no estoy renegando).

Fui al teatro a ver una obra genial, inspiradora, salvaje de mi amiga Fran a quien admiro muchísimo.

Estoy organizando mi agenda, 2011, ya me anote en un taller de Dramaturgia y sigo organizándome. Espero desempacar rápido las maletas para concentrarme en mis proyectos.

Hacer todos estos descargos me hace estar un poco más tranquilo para irme a dormir.

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