Mar adentro,
mar adentro.
Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.
Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.
El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.
Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
‘más adentro’, ‘más adentro’
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.
Ramón Sampedro
jueves, 19 de mayo de 2011
lunes, 21 de febrero de 2011
Reporte 72 Horas
21/02/2011
Si no me levantaba de esa cama y escribía esto no lo iba escribir nunca más.
Primero puedo decir que estoy feliz pero que a la vez tengo una angustia en el pecho, es algo que se retuerce me exige vomitarlo, expresarlo, algo que se me es imposible digerir, quizás no este analizando calmadamente las cosas (y no hay porqué hacerlo), pero no puedo pelear contra lo que me pasa, contra lo que siento y me eriza la piel.
Estoy odiando profundamente todo la construcción social-mental que existe en Colombia en este momento. No la soporto, no hago sino repetir esta idea como un loro cuando alguien me pregunta ¿Cómo te fue? Lo único que respondo es que la pase de maravillas con mi familia, que creo que son las únicas personas que se salvan de esta vorágine de odios y repudios que me dan vueltas en la cabeza, pero que también son victimas “inocentes” como todos los demás, de fracasos institucionales que tienen sumida a una población en el embrutecimiento colectivo. Pongo comillas porque son ellos mismos los culpables de tragar todo entero, pero a su vez son tan inocentes de no haber tenido un verdadero docente, una verdadera enseñanza basada en el laicismo, una enseñanza sin vicios, con un objetivo concreto que lleve a las personas a indagar, a informarse, a debatir, a cuestionarse y elegir libremente en que quieres creer en cuanto a todo no solo a lo religioso. Si, si todo esto suena muy cliché quizás. Pero es que mi sociedad o por lo menos lo que vi de ella esta última vez, esta plagada de clichés, de uniformidades, de monotonías. También debo aclarar que estas actitudes afectan, más a las ciudades pequeñas, pueblos y no tanto a las grandes urbes donde de alguna manera los libres pensadores han labrado un camino más visible y con más adeptos. Tampoco puedo pensar que imponer este sistema a la fuerza valla a “curar” este mal, pero de alguna manera una mejor articulación educativa, puede progresivamente ir combatiendo estos síntomas, esas realidades.
Percibí una carencia de estímulos artísticos, de creadores, de innovadores. Todo viene enlatado de afuera, no se esta apoyando bien el made in Colombia. Se importan modelos de actuación, de producción, y aparte esas importaciones no se indagan, adaptan, potencian, de nuevo se traga entero. Nosotros no somos gringos, no somos europeos, no somos japoneses. Somos colombianos o digamos Latinos, porque sí nos es más fácil familiarizarnos con algo latino, tenemos muchas diferencias pero algo de la esencia criolla tenemos todos. Vi una carencia de soñadores, que no quiere decir que no haya, los hay, pero no son suficientes. Hay más soñadores frustrados que nuevos soñadores.
Yo no soy Argentino, pero a la vez si soy Argentino, soy de donde quiero estar, reniego pero no puedo negar también el amor que le tengo a lo que hemos dado en nombrar Colombia. Reniego que tenemos que tener un cambio cultural muy importante. Hoy leía en el Centro Cultural de la Cooperación la siguiente cita de Floreal Gorini “El camino hacia la utopía requiere muchas batallas, pero sin duda la más importante es la batalla cultural”. Nunca mejor dicho, es algo que tiene que darse tarde o temprano, yo siempre me digo que estoy todavía muy joven e inexperto, pero cierta testarudez no me deja conformarme con eso y sin embargo voy por los laditos labrando camino, instruyéndome para esa batalla. Yo soy de las personas a las que se les hace muy difícil vivir en este mundo sin cuestionarse, sin consultarse, sin informarse. Y definitivamente voy a librar una gran batalla, cueste lo que me cueste, seguramente la teatralidad me va ayudar en esto. No sé todavía como. Pero lo hará.
Hoy reflexionaba sobre la diferencia en los mecanismos de demostrar afecto, y concluía: “Que hermoso es el afecto Argentino”, me sentía súper bienvenido, sentía un amor casero, un “es como si hubiera nacido aquí”. La gente parece que no escatima cuando se trata de brindar amor. Lo da simplemente y por lo que siento es desinteresadamente sincero. También reflexiono que estoy rodeado de gente hermosa, y que me enseñan todo el tiempo. A ellos gracias. Han sido un gran pilar en mi vida.
En cambio por parte de mis amigos Colombianos, ese amor era desde un lugar más cuidado, más inexpresivo, demasiado indescifrable, llego a pensar que es por un miedo al que dirán de mi si hago esto y lo otro. tuve altercados por mis demostraciones de afecto “Argentino” pero eran absolutamente sinceras.
A continuación relato otro par de cosas que me han sucedido en estas casi 72 horas de estadía en suelo Argentino:
Hemos comprobado que el “Arequipe” es lo mismo que el “Dulce de leche” cosa que me causo varias discusiones en el 2010.
He vuelto a una independencia personal, después de tanto consentimiento familiar (que me vino muy bien, de eso no estoy renegando).
Fui al teatro a ver una obra genial, inspiradora, salvaje de mi amiga Fran a quien admiro muchísimo.
Estoy organizando mi agenda, 2011, ya me anote en un taller de Dramaturgia y sigo organizándome. Espero desempacar rápido las maletas para concentrarme en mis proyectos.
Hacer todos estos descargos me hace estar un poco más tranquilo para irme a dormir.
Si no me levantaba de esa cama y escribía esto no lo iba escribir nunca más.
Primero puedo decir que estoy feliz pero que a la vez tengo una angustia en el pecho, es algo que se retuerce me exige vomitarlo, expresarlo, algo que se me es imposible digerir, quizás no este analizando calmadamente las cosas (y no hay porqué hacerlo), pero no puedo pelear contra lo que me pasa, contra lo que siento y me eriza la piel.
Estoy odiando profundamente todo la construcción social-mental que existe en Colombia en este momento. No la soporto, no hago sino repetir esta idea como un loro cuando alguien me pregunta ¿Cómo te fue? Lo único que respondo es que la pase de maravillas con mi familia, que creo que son las únicas personas que se salvan de esta vorágine de odios y repudios que me dan vueltas en la cabeza, pero que también son victimas “inocentes” como todos los demás, de fracasos institucionales que tienen sumida a una población en el embrutecimiento colectivo. Pongo comillas porque son ellos mismos los culpables de tragar todo entero, pero a su vez son tan inocentes de no haber tenido un verdadero docente, una verdadera enseñanza basada en el laicismo, una enseñanza sin vicios, con un objetivo concreto que lleve a las personas a indagar, a informarse, a debatir, a cuestionarse y elegir libremente en que quieres creer en cuanto a todo no solo a lo religioso. Si, si todo esto suena muy cliché quizás. Pero es que mi sociedad o por lo menos lo que vi de ella esta última vez, esta plagada de clichés, de uniformidades, de monotonías. También debo aclarar que estas actitudes afectan, más a las ciudades pequeñas, pueblos y no tanto a las grandes urbes donde de alguna manera los libres pensadores han labrado un camino más visible y con más adeptos. Tampoco puedo pensar que imponer este sistema a la fuerza valla a “curar” este mal, pero de alguna manera una mejor articulación educativa, puede progresivamente ir combatiendo estos síntomas, esas realidades.
Percibí una carencia de estímulos artísticos, de creadores, de innovadores. Todo viene enlatado de afuera, no se esta apoyando bien el made in Colombia. Se importan modelos de actuación, de producción, y aparte esas importaciones no se indagan, adaptan, potencian, de nuevo se traga entero. Nosotros no somos gringos, no somos europeos, no somos japoneses. Somos colombianos o digamos Latinos, porque sí nos es más fácil familiarizarnos con algo latino, tenemos muchas diferencias pero algo de la esencia criolla tenemos todos. Vi una carencia de soñadores, que no quiere decir que no haya, los hay, pero no son suficientes. Hay más soñadores frustrados que nuevos soñadores.
Yo no soy Argentino, pero a la vez si soy Argentino, soy de donde quiero estar, reniego pero no puedo negar también el amor que le tengo a lo que hemos dado en nombrar Colombia. Reniego que tenemos que tener un cambio cultural muy importante. Hoy leía en el Centro Cultural de la Cooperación la siguiente cita de Floreal Gorini “El camino hacia la utopía requiere muchas batallas, pero sin duda la más importante es la batalla cultural”. Nunca mejor dicho, es algo que tiene que darse tarde o temprano, yo siempre me digo que estoy todavía muy joven e inexperto, pero cierta testarudez no me deja conformarme con eso y sin embargo voy por los laditos labrando camino, instruyéndome para esa batalla. Yo soy de las personas a las que se les hace muy difícil vivir en este mundo sin cuestionarse, sin consultarse, sin informarse. Y definitivamente voy a librar una gran batalla, cueste lo que me cueste, seguramente la teatralidad me va ayudar en esto. No sé todavía como. Pero lo hará.
Hoy reflexionaba sobre la diferencia en los mecanismos de demostrar afecto, y concluía: “Que hermoso es el afecto Argentino”, me sentía súper bienvenido, sentía un amor casero, un “es como si hubiera nacido aquí”. La gente parece que no escatima cuando se trata de brindar amor. Lo da simplemente y por lo que siento es desinteresadamente sincero. También reflexiono que estoy rodeado de gente hermosa, y que me enseñan todo el tiempo. A ellos gracias. Han sido un gran pilar en mi vida.
En cambio por parte de mis amigos Colombianos, ese amor era desde un lugar más cuidado, más inexpresivo, demasiado indescifrable, llego a pensar que es por un miedo al que dirán de mi si hago esto y lo otro. tuve altercados por mis demostraciones de afecto “Argentino” pero eran absolutamente sinceras.
A continuación relato otro par de cosas que me han sucedido en estas casi 72 horas de estadía en suelo Argentino:
Hemos comprobado que el “Arequipe” es lo mismo que el “Dulce de leche” cosa que me causo varias discusiones en el 2010.
He vuelto a una independencia personal, después de tanto consentimiento familiar (que me vino muy bien, de eso no estoy renegando).
Fui al teatro a ver una obra genial, inspiradora, salvaje de mi amiga Fran a quien admiro muchísimo.
Estoy organizando mi agenda, 2011, ya me anote en un taller de Dramaturgia y sigo organizándome. Espero desempacar rápido las maletas para concentrarme en mis proyectos.
Hacer todos estos descargos me hace estar un poco más tranquilo para irme a dormir.
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martes, 1 de febrero de 2011
Cartas "Las ansias desesperadas de la nada"
Estoy altamente desesperada, no sé a que volví no se para que me sincere. Mi madre no me quiere ver más, mi padre sufrió un ataque al corazón. La sinceridad no es buena, por lo menos con la gente grande.
No he parado de llorar… siento que hice mal, pero a la vez siento un alivio, un deseo reprimido de libertad por fin se ha manifestado con la fuerza de un terremoto, y mi familia fue la más devastada, te acuerdas cuando practicábamos juntas?, me acorde mucho de ti en ese momento, eso me dio fuerza para continuar. Le decía: “acaso no querías una mujer???, pues aquí la tienes, soy una mujer!!, soy TU hija!!, acéptame como soy!, NO!, yo no soy ningún loco, de ultimas seré una loca porque me siento una mujer aunque este cuerpo no me corresponda!!. Para que querías que fuera sincera?, estoy siendo sincera! Y grito porque son muchos años de esconderme. Por eso no viajaba porque sabia que esto iba pasar, pero me canse y aquí estoy. Me estoy asumiendo! Me escuchas? y no voy a bajar el volumen, no, no!, por mí que se entere todo el barrio no me importa” uff.. gritaba y gritaba como una loca literal!!
Ha sido tremendo… pero siento como te decía antes un alivio importante. Ahora estoy mucho mejor que hace unos días. Me la pase encerrada. Ellos fueron muy duros, me han desheredado y yo sola en un departamento diminuto que me prestaron unos primos, a los cuales no les gusto mucho mi sinceridad pero no han perdido el sentido de la humanidad por lo que veo... Esos días me decía a mi misma que hubiera sido mejor quedarme callada, fingir ser una persona “normal”, actuar como una persona “normal” hablar de lo mismo, pensar lo mismo, criticar lo mismo, todo lo mismo! Monótonos estupidos. no he parado de fumar, no sé que hacer!, me consumo en este silencio, tengo a la nada misma atravesada en mi camino y me devoran esas ansias desesperadas de la nada, me hacen pensar que debería abrir las llaves del gas de la cocina y cerrar las puertas y ventanas para dormir una siesta sin fin, que debería arrojarme por el balcón, o hacerme un coctel de pastillas!, pero YA BASTA! Me dije basta respire profundo y busque en mi bolso, encontré una caja de zolpidem me mande tres pastis y dulces sueños!
Casi un día entera dormida pero valió la pena, pude serenarme. Ahora te escribo desde el aeropuerto, se me va acabar el tiempo en Internet y no quiero gastar más plata en esto (fuera de que te ven la cara de extranjero y te cobran más), trate de usar mis encantos para ganar un extra time pero el que atiende fue incorruptible jejeje!. No me extiendo más!.
Te quiero Mucho!!
Escríbeme pronto que tengo un largo viaje! no seas ingrata!
María Gaitán
No he parado de llorar… siento que hice mal, pero a la vez siento un alivio, un deseo reprimido de libertad por fin se ha manifestado con la fuerza de un terremoto, y mi familia fue la más devastada, te acuerdas cuando practicábamos juntas?, me acorde mucho de ti en ese momento, eso me dio fuerza para continuar. Le decía: “acaso no querías una mujer???, pues aquí la tienes, soy una mujer!!, soy TU hija!!, acéptame como soy!, NO!, yo no soy ningún loco, de ultimas seré una loca porque me siento una mujer aunque este cuerpo no me corresponda!!. Para que querías que fuera sincera?, estoy siendo sincera! Y grito porque son muchos años de esconderme. Por eso no viajaba porque sabia que esto iba pasar, pero me canse y aquí estoy. Me estoy asumiendo! Me escuchas? y no voy a bajar el volumen, no, no!, por mí que se entere todo el barrio no me importa” uff.. gritaba y gritaba como una loca literal!!
Ha sido tremendo… pero siento como te decía antes un alivio importante. Ahora estoy mucho mejor que hace unos días. Me la pase encerrada. Ellos fueron muy duros, me han desheredado y yo sola en un departamento diminuto que me prestaron unos primos, a los cuales no les gusto mucho mi sinceridad pero no han perdido el sentido de la humanidad por lo que veo... Esos días me decía a mi misma que hubiera sido mejor quedarme callada, fingir ser una persona “normal”, actuar como una persona “normal” hablar de lo mismo, pensar lo mismo, criticar lo mismo, todo lo mismo! Monótonos estupidos. no he parado de fumar, no sé que hacer!, me consumo en este silencio, tengo a la nada misma atravesada en mi camino y me devoran esas ansias desesperadas de la nada, me hacen pensar que debería abrir las llaves del gas de la cocina y cerrar las puertas y ventanas para dormir una siesta sin fin, que debería arrojarme por el balcón, o hacerme un coctel de pastillas!, pero YA BASTA! Me dije basta respire profundo y busque en mi bolso, encontré una caja de zolpidem me mande tres pastis y dulces sueños!
Casi un día entera dormida pero valió la pena, pude serenarme. Ahora te escribo desde el aeropuerto, se me va acabar el tiempo en Internet y no quiero gastar más plata en esto (fuera de que te ven la cara de extranjero y te cobran más), trate de usar mis encantos para ganar un extra time pero el que atiende fue incorruptible jejeje!. No me extiendo más!.
Te quiero Mucho!!
Escríbeme pronto que tengo un largo viaje! no seas ingrata!
María Gaitán
lunes, 31 de enero de 2011
Saltos al Vacío
Hace dos años y medio pegue un salto al vacío, me fui muy lejos de donde nací, donde nadie me conocía, donde no sabía que podría llegar a pasar, emigre, quise huir de una posible frustración. No me puedo llegar a imaginar que hubiera sido de mi existencia sin ese salto. A veces llego a pensar que como se fueron sucediendo las cosas todo estaba preparado para ese momento, pienso que las oportunidades son como fantasmas que se atraviesan en tu camino ya esta en uno el asustarse o no, el saber interpretar esas “señales” que van apareciendo en tu camino, nada es casualidad es más bien una causalidad. Esas causalidades me alejaron de “MI TIERRA”.
Fue duro. Muy duro, pienso que fue un morir para renacer, un ser libre, un ser responsable, un “te toca hacerte cargo de tu vida, o esto no servirá de nada”, dejarse morir para volver a vivir y eso duele. Es desprenderse de todo, matar afectos: padres, madres, hermanos, amigos; poner las cosas donde uno quiere NO donde otros quisieron. Solo así pude sobrevivir.
Después de esto viene el renacer que es hermoso, ser una cabeza en blanco un cuerpo en blanco y empezar a escribir tu historia como vos quieras. Apareces vos en tu historia el verdadero vos!. El verdadero YO se manifiesta y puedes llegar a sufrirlo pero a la vez amarlo porque en definitiva tienes el control. No mentiría al decir que llegue a un país de las maravillas. Donde todo este proceso pudo realizarse. Y ni hablar de todos esos seres que cruce en mi camino que abonaron en mí sus mejores virtudes, sus mejores consejos, enseñanzas, seres preciosos, adorables. Inigualables. Los amo con todo mi ser.
Pase momentos en donde no podía más, en los que pensé morir, en los que pensé que todo esto era en vano, pero siempre pude levantarme, siempre tuve alguien así fuera en la distancia que animara en mi las ganas de vivir. Que avivara esa brasa en nuestras almas. Tuve momentos de gloria, de fracasos, de pequeñas frustraciones pero no pudieron con mis certezas, eso quiere decir que me enamore, por que el amor es una certeza.
He regresado ahora a mi tierra, a la que me vio nacer digamos, porque pienso en que soy un ciudadano del mundo, en que todos somos compatriotas, y en que debemos trabajar por un bien común. El feliz reencuentro con la familia, me la pase con la familia, amo mi familia, soy definitivamente otra persona, de esto me doy cuenta claramente. Cuando otras personas exigen de mi una conducta, cuando quieren que sea el que había hace 3 o 4 años, ese ya no está, ese se transformo, pero es complicado y no es fácil de entender. A veces les cuesta hasta respetar esos cambios, lo cual no me gusta y me lleva más a alejarme, claramente respeto las subjetividades, ideologías y formas de vida; lo cual no quiere decir que algunas me den tristeza, me es sorprendente darme cuenta que todo esta intacto tal cual lo deje, que se sigue hablando de lo mismo, que la gente se sigue preocupando por lo mismo, que solo hay síntomas de cambio en algunas pocas personas. Esos cambios en esas personas me alegran mucho, pero son ínfimas, no están alcanzando, me pregunto ¿que puedo hacer? Y no se me ocurre nada Y sin embargo el mundo sigue girando y todos nosotros aquí y ahora.
Se aproxima mi regreso, no pude visitar a tantos amigos como pude, pero me queda uno en especial el Profe Cárdenas ese ser místico que despertó en mí esa curiosidad insaciable y que con sus consejos y enseñanzas fue un promotor de los saltos al vacío, a él infinitas gracias.
Pronto más memorias.
Fue duro. Muy duro, pienso que fue un morir para renacer, un ser libre, un ser responsable, un “te toca hacerte cargo de tu vida, o esto no servirá de nada”, dejarse morir para volver a vivir y eso duele. Es desprenderse de todo, matar afectos: padres, madres, hermanos, amigos; poner las cosas donde uno quiere NO donde otros quisieron. Solo así pude sobrevivir.
Después de esto viene el renacer que es hermoso, ser una cabeza en blanco un cuerpo en blanco y empezar a escribir tu historia como vos quieras. Apareces vos en tu historia el verdadero vos!. El verdadero YO se manifiesta y puedes llegar a sufrirlo pero a la vez amarlo porque en definitiva tienes el control. No mentiría al decir que llegue a un país de las maravillas. Donde todo este proceso pudo realizarse. Y ni hablar de todos esos seres que cruce en mi camino que abonaron en mí sus mejores virtudes, sus mejores consejos, enseñanzas, seres preciosos, adorables. Inigualables. Los amo con todo mi ser.
Pase momentos en donde no podía más, en los que pensé morir, en los que pensé que todo esto era en vano, pero siempre pude levantarme, siempre tuve alguien así fuera en la distancia que animara en mi las ganas de vivir. Que avivara esa brasa en nuestras almas. Tuve momentos de gloria, de fracasos, de pequeñas frustraciones pero no pudieron con mis certezas, eso quiere decir que me enamore, por que el amor es una certeza.
He regresado ahora a mi tierra, a la que me vio nacer digamos, porque pienso en que soy un ciudadano del mundo, en que todos somos compatriotas, y en que debemos trabajar por un bien común. El feliz reencuentro con la familia, me la pase con la familia, amo mi familia, soy definitivamente otra persona, de esto me doy cuenta claramente. Cuando otras personas exigen de mi una conducta, cuando quieren que sea el que había hace 3 o 4 años, ese ya no está, ese se transformo, pero es complicado y no es fácil de entender. A veces les cuesta hasta respetar esos cambios, lo cual no me gusta y me lleva más a alejarme, claramente respeto las subjetividades, ideologías y formas de vida; lo cual no quiere decir que algunas me den tristeza, me es sorprendente darme cuenta que todo esta intacto tal cual lo deje, que se sigue hablando de lo mismo, que la gente se sigue preocupando por lo mismo, que solo hay síntomas de cambio en algunas pocas personas. Esos cambios en esas personas me alegran mucho, pero son ínfimas, no están alcanzando, me pregunto ¿que puedo hacer? Y no se me ocurre nada Y sin embargo el mundo sigue girando y todos nosotros aquí y ahora.
Se aproxima mi regreso, no pude visitar a tantos amigos como pude, pero me queda uno en especial el Profe Cárdenas ese ser místico que despertó en mí esa curiosidad insaciable y que con sus consejos y enseñanzas fue un promotor de los saltos al vacío, a él infinitas gracias.
Pronto más memorias.
viernes, 28 de enero de 2011
Palabras del Profe Cardenas 27/01/2011
Juanma:
Ojalá sigas como vas y nunca llegues a ser ese tipo de personas que pasa la vida haciendo cosas que detesta, para conseguir dinero que no necesita y comprar cosas que no quiere, para impresionar a gente que odia. Feliz cumpleaños mi hermano.
Ojalá sigas como vas y nunca llegues a ser ese tipo de personas que pasa la vida haciendo cosas que detesta, para conseguir dinero que no necesita y comprar cosas que no quiere, para impresionar a gente que odia. Feliz cumpleaños mi hermano.
martes, 18 de enero de 2011
Suicidas
No pasa un día sin que aparezca en los periódicos la relación de algún suceso como éste:
"Anoche, los vecinos de la casa número tal de la calle tal oyeron dos o tres detonaciones y, saliendo a la escalera para saber lo que ocurría, entre todos pudieron comprobar que se habían producido en el cuarto del señor X. Al abrir la puerta de dicho cuarto --después de llamar inútilmente-- vieron al inquilino tendido en el suelo, sobre un charco de sangre y empuñando aún el revólver con el cual se había ocasionado la muerte.
"Se ignora la causa de tan funesta determinación, porque el señor X. vivía en posición desahogada y, teniendo ya cincuenta y siete años, disfrutaba de bastante salud."
¿Qué angustiosos tormentos, qué ocultas desdichas, qué horribles desencantos convierten a esas personas, al parecer felices, en suicidas?
Indagamos, presumimos al punto, dramas pasionales, misterios de amor, desastres de intereses, y como no se descubre jamás una causa precisa, cubrimos con una palabra esas muertes inexplicables: "Misterio, misterio".
Una carta escrita poco antes de morir, por uno de los muchos que "se suicidan sin motivo", cayó en mi poder. La juzgo interesante. No descubre ningún derrumbamiento, ninguna miseria espantosa, nada de lo extraordinario que se busca siempre para justificar una catástrofe; pero pone de relieve la sucesión de pequeños desencantos que desorganizan fatalmente la existencia solitaria de un hombre que ha perdido todas las ilusiones y acaso explique --a los nerviosos y a los sensitivos, al menos-- la tragedia inexplicable de "suicidios inmotivados".
Leámosla:
"Son ya las doce de la noche. Cuando haya escrito esta carta, voy a matarme. ¿Por qué? Trato de razonar mi determinación, para darme cuenta yo mismo de que se impone fatalmente, de que no debo aplazarla.
"Mis padres eran gentes muy sencillas y crédulas. Yo creí en todo, como ellos.
"Mi engaño duró mucho. Hace poco, se desgarraron para mí los últimos jirones que me velaban la verdad; pero hace ya bastantes años que todos los acontecimientos de mi existencia palidecen. La significación de lo más brillante y atractivo se me presenta en su torpe realidad; la verdadera causa del amor llegó incluso a sustraerme de las poéticas ternuras.
"Nos engañan estúpidas y agradables ilusiones que se renuevan sin cesar.
"Envejeciendo, me había resignado a la horrible miseria de las cosas, a lo vano de todo esfuerzo, a lo inútil que resulta siempre la esperanza: cuando una luz nueva inundó el vacío de mi vida esta noche, después de comer.
"¡Antes yo era feliz! Todo me alegraba: las mujeres al pasar, las calles, mi vivienda, y aun la hechura de mis ropas constituía para mí una preocupación agradable. Pero las mismas ideas, los mismos actos repetidos, monótonos, acabaron por sumergir mi alma en una laxitud espantosa.
"Todos los días, a la misma hora, durante treinta años, me levanté de la cama; y todos los días, en el mismo restaurante, durante treinta años, a las mismas horas, me servían los mismos platos mozos diferentes.
"Me propuse viajar. El aislamiento que sentimos en ciudades nuevas, en residencias desconocidas, me asustó. Sentíame tan abandonado sobre la tierra, tan insignificante, que volví a tomar el camino de mi casa.
"Y, entonces, la inmutable fisonomía de los muebles, fijos en el mismo lugar durante treinta años, las rozaduras de mis sillones, que yo conocí nuevos, el olor de mi casa --cada casa que habitamos, con el tiempo adquiere un olor especial-- acabaron produciéndome náuseas y la negra melancolía de vivir mecánicamente.
"Todo se repite sin cesar y de un modo lamentable. Hasta la manera de introducir --al volver cada noche-- la llave en la cerradura; el sitio donde siempre dejo las cerillas; la mirada que al entrar esparzo en torno de mi habitación, mientras el fósforo se inflama. Y todo me provoca --para verme libre de una existencia tan ruin-- a tirarme por el balcón.
"Mientras me afeito, cada mañana me seduce la idea de degollarme, y mi rostro, el mismo siempre, que se refleja en el espejo con las mejillas cubiertas de jabón, muchas veces me hizo llorar de tristeza.
"Ni siquiera me complace tropezar con personas a las cuales veía con gusto hace tiempo; las conozco tanto que adivino lo que me dirán y lo que les diré; a fuerza de razonar con las mismas, descubrimos la ilación de sus ideas. Cada cerebro es como un circo donde un pobre caballo da vueltas. Por mucho que nos empeñemos en buscar otros caminos, por muchas cabriolas que hagamos, la pista no varía de forma ni ofrece lances imprevistos ni abre puertas ignoradas. Hay que dar vueltas y más vueltas, pasando siempre por las mismas reflexiones, por los mismos chistes, por las mismas costumbres, por las mismas creencias, por los mismos desencantos.
"Al retirarme hoy a mi casa, una insistente niebla invadía el bulevar, oscureciendo los faroles de gas, que parecían candilejas. Pesaba el ambiente húmedo sobre mis hombros como una carga. Seguramente hago una digestión difícil.
"Y una buena digestión lo es todo en la vida. Ofrece inspiraciones al artista, deseos a los jóvenes enamorados, luminosas ideas a los pensadores, alegría de vivir a todo el mundo, y permite comer con abundancia --lo cual es también una dicha. Un estómago enfermo conduce al escepticismo, a la incredulidad, engendra sueños terribles y ansias de muerte. Lo he notado con frecuencia. Es posible que no me matara esta noche, haciendo una buena digestión.
"Después de haberme acomodado en el sillón donde me siento hace treinta años todos los días, miré alrededor, creyéndome víctima de un desaliento espantoso.
"¿De qué medio valerme para escapar a mi razón macilenta, más horrible aún que la desordenada locura? Cualquier empleo, cualquier trabajo me parece más odioso que la acción en que vivo. Quise poner en orden mis papeles.
"Hacía tiempo que deseaba registrar los cajones de mi escritorio, porque durante los treinta últimos años había metido allí, al azar, las cartas y las cuentas. Aquel desorden llegó a preocuparme algunas veces; pero me sobrecoge una fatiga tal en cuanto me propongo un trabajo metódico y ordenado, que nunca me atreví a empezar.
"Esta noche me senté junto a mi escritorio y abrí, resuelto a preservar algunos papeles y romper la mayor parte.
"Quedeme de pronto pensativo ante aquel hacinamiento de hojas amarillentas; luego cogí una.
"¡Oh! Si aprecian en algo su vida, no toquen jamás las cartas viejas que guardan los cajones de su escritorio. Y si no pueden resistir la tentación de abrirlos, cojan a granel, con los ojos cerrados, los paquetes de cartas para tirarlos al fuego; no lean ni una sola frase, porque sólo ver la escritura olvidada y de pronto reconocida, los lanza en un océano de recuerdos; quemen esos papeles que matan; cuando estén hechos pavesas, pisotéenlos para convertirlos en impalpables cenizas... Y si no lo hacen así, los anonadarán como acaban de anonadarme y destruirme.
"¡Ah! Las primeras cartas no me han interesado; eran de fechas recientes y de personas que viven y a las que veo, sin gusto, con alguna frecuencia. Pero, de pronto, la vista de un sobre me ha estremecido. Al reconocer los rasgos de la escritura se han cubierto mis ojos de lágrimas. Era la letra de mi mejor amigo, del compañero de mi juventud, del confidente de mis esperanzas. Y se me apareció tan claramente, con su bondadosa sonrisa, tendiéndome las manos, que sentí un escalofrío penetrante; hasta mis huesos vibraron. Sí, sí; los muertos vuelven. ¡Lo he visto! Nuestra memoria es un mundo más acabado aún que el universo; ¡puede hacer vivir hasta lo que no existe!
"Con la mano temblorosa y los ojos turbios, recorrí toda su carta, y en mi pobre corazón angustiado he sentido un desgarramiento espantoso. Mis lamentaciones eran tan lastimosas, como si me hubiesen magullado las carnes.
"Así he ido remontándome a través de mi vida, como remontamos un río, luchando contra la corriente. Aparecieron personas olvidadas, cuyos nombres no puedo recordar; pero su rostro sí lo recuerdo. En las cartas de mi madre resucitan criados antiguos, el aspecto de nuestra casa y mil detalles nimios que una inteligencia infantil recoge.
"Sí; he visto de pronto los vestidos que usó mi madre en distintas épocas y, según la moda y según el tocado, mostraba una fisonomía diferente. Sobre todo me obsesionaba con un traje de seda rameado, y recuerdo que un día, llevando aquel traje, me amonestó dulcemente: 'Roberto, hijo mío, si no procuras erguirte un poco, serás jorobado toda tu vida'.
"Luego, al abrir otro cajón, aparecieron las prendas marchitas de mis amores: un zapatito de baile, un pañuelo
desgarrado, una liga de seda, trencitas de pelo, flores... Y las novelas de mi vida sentimental me sumergieron más en la triste melancolía de lo que no vuelve. ¡Ah! ¡Las frentes juveniles orladas con rubios cabellos, las manos acariciadoras, los ojos insinuantes, la sonrisa que promete un beso, el beso que asegura un paraíso!... Y ¡el primer beso!... Aquel beso delicioso, interminable, que ofusca la mirada, que abate la imaginación, que nos posee y nos glorifica, ofreciéndonos a la vez un goce ideal y la promesa de otros goces deseados.
"Cogiendo con ambas manos aquellas prendas tristes de lejanas ternuras, las cubrí de caricias furiosas y en mi corazón desolado por los recuerdos sentía resonar cada hora de abandono, sufriendo un suplicio más cruel que las monstruosas leyendas infernales. ¡Ah! ¿Por qué las abandoné o por qué me abandonaron?
"Quedaba por ver una carta fechada hacía medio siglo. Me la dictó el maestro de escritura: 'Mamita de mi alma: hoy cumplo siete años. A esa edad ya se discurre; ya sé lo que te debo. Te juro emplear bien la vida que me has dado.
'Tu hijo que te adora, Roberto'.
"Me había remontado hasta el origen. El recuerdo era desconsolador. ¿Y el porvenir? Quise profundizar en lo que me faltaba de vida, y se me apareció la vejez espantosa y solitaria, con su cortejo de achaques y dolencias... ¡Todo acabado para mí! ¡Nadie junto a mí!
"El revólver está sobre la mesa... Es tentador..."
No lean nunca las cartas de otros tiempos! ¡No recuerden viejas memorias!... Así es como se matan muchos hombres en cuya plácida existencia no hallamos el verdadero motivo de su fatal resolución.
Guy de Maupassant
"Anoche, los vecinos de la casa número tal de la calle tal oyeron dos o tres detonaciones y, saliendo a la escalera para saber lo que ocurría, entre todos pudieron comprobar que se habían producido en el cuarto del señor X. Al abrir la puerta de dicho cuarto --después de llamar inútilmente-- vieron al inquilino tendido en el suelo, sobre un charco de sangre y empuñando aún el revólver con el cual se había ocasionado la muerte.
"Se ignora la causa de tan funesta determinación, porque el señor X. vivía en posición desahogada y, teniendo ya cincuenta y siete años, disfrutaba de bastante salud."
¿Qué angustiosos tormentos, qué ocultas desdichas, qué horribles desencantos convierten a esas personas, al parecer felices, en suicidas?
Indagamos, presumimos al punto, dramas pasionales, misterios de amor, desastres de intereses, y como no se descubre jamás una causa precisa, cubrimos con una palabra esas muertes inexplicables: "Misterio, misterio".
Una carta escrita poco antes de morir, por uno de los muchos que "se suicidan sin motivo", cayó en mi poder. La juzgo interesante. No descubre ningún derrumbamiento, ninguna miseria espantosa, nada de lo extraordinario que se busca siempre para justificar una catástrofe; pero pone de relieve la sucesión de pequeños desencantos que desorganizan fatalmente la existencia solitaria de un hombre que ha perdido todas las ilusiones y acaso explique --a los nerviosos y a los sensitivos, al menos-- la tragedia inexplicable de "suicidios inmotivados".
Leámosla:
"Son ya las doce de la noche. Cuando haya escrito esta carta, voy a matarme. ¿Por qué? Trato de razonar mi determinación, para darme cuenta yo mismo de que se impone fatalmente, de que no debo aplazarla.
"Mis padres eran gentes muy sencillas y crédulas. Yo creí en todo, como ellos.
"Mi engaño duró mucho. Hace poco, se desgarraron para mí los últimos jirones que me velaban la verdad; pero hace ya bastantes años que todos los acontecimientos de mi existencia palidecen. La significación de lo más brillante y atractivo se me presenta en su torpe realidad; la verdadera causa del amor llegó incluso a sustraerme de las poéticas ternuras.
"Nos engañan estúpidas y agradables ilusiones que se renuevan sin cesar.
"Envejeciendo, me había resignado a la horrible miseria de las cosas, a lo vano de todo esfuerzo, a lo inútil que resulta siempre la esperanza: cuando una luz nueva inundó el vacío de mi vida esta noche, después de comer.
"¡Antes yo era feliz! Todo me alegraba: las mujeres al pasar, las calles, mi vivienda, y aun la hechura de mis ropas constituía para mí una preocupación agradable. Pero las mismas ideas, los mismos actos repetidos, monótonos, acabaron por sumergir mi alma en una laxitud espantosa.
"Todos los días, a la misma hora, durante treinta años, me levanté de la cama; y todos los días, en el mismo restaurante, durante treinta años, a las mismas horas, me servían los mismos platos mozos diferentes.
"Me propuse viajar. El aislamiento que sentimos en ciudades nuevas, en residencias desconocidas, me asustó. Sentíame tan abandonado sobre la tierra, tan insignificante, que volví a tomar el camino de mi casa.
"Y, entonces, la inmutable fisonomía de los muebles, fijos en el mismo lugar durante treinta años, las rozaduras de mis sillones, que yo conocí nuevos, el olor de mi casa --cada casa que habitamos, con el tiempo adquiere un olor especial-- acabaron produciéndome náuseas y la negra melancolía de vivir mecánicamente.
"Todo se repite sin cesar y de un modo lamentable. Hasta la manera de introducir --al volver cada noche-- la llave en la cerradura; el sitio donde siempre dejo las cerillas; la mirada que al entrar esparzo en torno de mi habitación, mientras el fósforo se inflama. Y todo me provoca --para verme libre de una existencia tan ruin-- a tirarme por el balcón.
"Mientras me afeito, cada mañana me seduce la idea de degollarme, y mi rostro, el mismo siempre, que se refleja en el espejo con las mejillas cubiertas de jabón, muchas veces me hizo llorar de tristeza.
"Ni siquiera me complace tropezar con personas a las cuales veía con gusto hace tiempo; las conozco tanto que adivino lo que me dirán y lo que les diré; a fuerza de razonar con las mismas, descubrimos la ilación de sus ideas. Cada cerebro es como un circo donde un pobre caballo da vueltas. Por mucho que nos empeñemos en buscar otros caminos, por muchas cabriolas que hagamos, la pista no varía de forma ni ofrece lances imprevistos ni abre puertas ignoradas. Hay que dar vueltas y más vueltas, pasando siempre por las mismas reflexiones, por los mismos chistes, por las mismas costumbres, por las mismas creencias, por los mismos desencantos.
"Al retirarme hoy a mi casa, una insistente niebla invadía el bulevar, oscureciendo los faroles de gas, que parecían candilejas. Pesaba el ambiente húmedo sobre mis hombros como una carga. Seguramente hago una digestión difícil.
"Y una buena digestión lo es todo en la vida. Ofrece inspiraciones al artista, deseos a los jóvenes enamorados, luminosas ideas a los pensadores, alegría de vivir a todo el mundo, y permite comer con abundancia --lo cual es también una dicha. Un estómago enfermo conduce al escepticismo, a la incredulidad, engendra sueños terribles y ansias de muerte. Lo he notado con frecuencia. Es posible que no me matara esta noche, haciendo una buena digestión.
"Después de haberme acomodado en el sillón donde me siento hace treinta años todos los días, miré alrededor, creyéndome víctima de un desaliento espantoso.
"¿De qué medio valerme para escapar a mi razón macilenta, más horrible aún que la desordenada locura? Cualquier empleo, cualquier trabajo me parece más odioso que la acción en que vivo. Quise poner en orden mis papeles.
"Hacía tiempo que deseaba registrar los cajones de mi escritorio, porque durante los treinta últimos años había metido allí, al azar, las cartas y las cuentas. Aquel desorden llegó a preocuparme algunas veces; pero me sobrecoge una fatiga tal en cuanto me propongo un trabajo metódico y ordenado, que nunca me atreví a empezar.
"Esta noche me senté junto a mi escritorio y abrí, resuelto a preservar algunos papeles y romper la mayor parte.
"Quedeme de pronto pensativo ante aquel hacinamiento de hojas amarillentas; luego cogí una.
"¡Oh! Si aprecian en algo su vida, no toquen jamás las cartas viejas que guardan los cajones de su escritorio. Y si no pueden resistir la tentación de abrirlos, cojan a granel, con los ojos cerrados, los paquetes de cartas para tirarlos al fuego; no lean ni una sola frase, porque sólo ver la escritura olvidada y de pronto reconocida, los lanza en un océano de recuerdos; quemen esos papeles que matan; cuando estén hechos pavesas, pisotéenlos para convertirlos en impalpables cenizas... Y si no lo hacen así, los anonadarán como acaban de anonadarme y destruirme.
"¡Ah! Las primeras cartas no me han interesado; eran de fechas recientes y de personas que viven y a las que veo, sin gusto, con alguna frecuencia. Pero, de pronto, la vista de un sobre me ha estremecido. Al reconocer los rasgos de la escritura se han cubierto mis ojos de lágrimas. Era la letra de mi mejor amigo, del compañero de mi juventud, del confidente de mis esperanzas. Y se me apareció tan claramente, con su bondadosa sonrisa, tendiéndome las manos, que sentí un escalofrío penetrante; hasta mis huesos vibraron. Sí, sí; los muertos vuelven. ¡Lo he visto! Nuestra memoria es un mundo más acabado aún que el universo; ¡puede hacer vivir hasta lo que no existe!
"Con la mano temblorosa y los ojos turbios, recorrí toda su carta, y en mi pobre corazón angustiado he sentido un desgarramiento espantoso. Mis lamentaciones eran tan lastimosas, como si me hubiesen magullado las carnes.
"Así he ido remontándome a través de mi vida, como remontamos un río, luchando contra la corriente. Aparecieron personas olvidadas, cuyos nombres no puedo recordar; pero su rostro sí lo recuerdo. En las cartas de mi madre resucitan criados antiguos, el aspecto de nuestra casa y mil detalles nimios que una inteligencia infantil recoge.
"Sí; he visto de pronto los vestidos que usó mi madre en distintas épocas y, según la moda y según el tocado, mostraba una fisonomía diferente. Sobre todo me obsesionaba con un traje de seda rameado, y recuerdo que un día, llevando aquel traje, me amonestó dulcemente: 'Roberto, hijo mío, si no procuras erguirte un poco, serás jorobado toda tu vida'.
"Luego, al abrir otro cajón, aparecieron las prendas marchitas de mis amores: un zapatito de baile, un pañuelo
desgarrado, una liga de seda, trencitas de pelo, flores... Y las novelas de mi vida sentimental me sumergieron más en la triste melancolía de lo que no vuelve. ¡Ah! ¡Las frentes juveniles orladas con rubios cabellos, las manos acariciadoras, los ojos insinuantes, la sonrisa que promete un beso, el beso que asegura un paraíso!... Y ¡el primer beso!... Aquel beso delicioso, interminable, que ofusca la mirada, que abate la imaginación, que nos posee y nos glorifica, ofreciéndonos a la vez un goce ideal y la promesa de otros goces deseados.
"Cogiendo con ambas manos aquellas prendas tristes de lejanas ternuras, las cubrí de caricias furiosas y en mi corazón desolado por los recuerdos sentía resonar cada hora de abandono, sufriendo un suplicio más cruel que las monstruosas leyendas infernales. ¡Ah! ¿Por qué las abandoné o por qué me abandonaron?
"Quedaba por ver una carta fechada hacía medio siglo. Me la dictó el maestro de escritura: 'Mamita de mi alma: hoy cumplo siete años. A esa edad ya se discurre; ya sé lo que te debo. Te juro emplear bien la vida que me has dado.
'Tu hijo que te adora, Roberto'.
"Me había remontado hasta el origen. El recuerdo era desconsolador. ¿Y el porvenir? Quise profundizar en lo que me faltaba de vida, y se me apareció la vejez espantosa y solitaria, con su cortejo de achaques y dolencias... ¡Todo acabado para mí! ¡Nadie junto a mí!
"El revólver está sobre la mesa... Es tentador..."
No lean nunca las cartas de otros tiempos! ¡No recuerden viejas memorias!... Así es como se matan muchos hombres en cuya plácida existencia no hallamos el verdadero motivo de su fatal resolución.
Guy de Maupassant