martes, 23 de noviembre de 2010

Cartas 23/11/2010

Hola!

De nuevo el destino viene haciendo de las suyas jeje, y pues aquí hay varias cosas intrascendentes que a mí me gusta contar.

La semana pasada después de hacer mil maniobras para retirar un plan telefónico que cuando me lo ofrecieron me lo activaron en diez minutos y para retirarlo por teléfono no podía y me toco irme al “Centro de experiencia del Cliente” un lugar plástico, prefabricado y un poco carente de vida que te da la sensación de que oprimís un botón y todo el local se desarma y queda comprimido de pronto en una cajita de 2x4. Fui atendido por la señorita Sabrina que tenía unos ojos azules grandes preciosos y un pelo negro oscuro y piel blanquita como me gusta a mí. Pre cio sa. Me hacía pucherito y me ofrecía otro plan, un descuento, que le dejara mi celular a alguien, un montón de cosas. Me negué durante una hora y termine diciéndole que por favor no me ofreciera ningún otro plan que estaba ya un poco cansado de tantas vueltas, “vos no tenés la culpa mi amor, el servicio estuvo muy bien todo muy lindo muy hermoso, pero yo no pienso dejarle el celular a nadie primero por que me voy del país segundo por que no pienso pagar un celular si ni siquiera voy a usarlo. Quédate tranquila que cuando vuelva me activo en otro plan, y disculpa mi tono antireflexivo” después de todo esto me tramito el cambio de plan.

El caso es que salí de ahí, con ganas de caminar unas cuadras, y de casualidad entre a una galería di una vuelta mire todo muy bonito, muy caro y me fui sin darme cuenta que justo a esa galería iba a volver en búsqueda del podólogo que me atendió hoy, y con el cual aprendí mucho sobre el cuidado de los pies, de cómo cortar las uñas, de cómo iba a proceder a desencarnarla, le pregunte de todo, jeje soy así preguntona. Bueno y también confieso que me bajo mucho la ansiedad y el pensar que se me puede gangrenar el dedo gordo y que me lo van a cortar y todas esas cosas que se te cruzan por la cabeza cuando no tenés una Obra Social, También me dio satisfacción ver que todo mi trabajo intuitivo con bolitas de algodón para tratar de desencarnar la uña funcionó! Jeje! Eso me hizo sentir muy bien!. En fin, son muchas cosas intrascendentes para muchos las que a mí me encantan, por ejemplo hoy el podólogo, la peluquería, esperar el tren, tomarme el café solo, bañarme sentado, estar con alguien al lado y no hablar por mucho tiempo, mirar a la gente y pensar que es de su vida, de que trabaja, que le gusta comer, estado civil, perversiones, hobbies; Eso me ocupa la cabeza en el transporte publico por ejemplo, igual ya estoy un poco harta. Quiero una moto… quiero tener libertad de movimiento, unos dicen que me puedo matar, no sé que tanto soy tan fanatica de las normas de seguridad que ser irresponsable en ese sentido no me lo permitiría jamás! Jeje. En fín voy a ver si el año que viene la compro a crédito.

Bueno… no sé que más decirte. Te mando un beso grande!, escríbeme pronto!!

Chau!

María.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lindas uñitas pintadas, Juan Manuel Puig!