lunes, 16 de marzo de 2009

El lago del sol

Por fin estaban solo los 2, eran ellos y el gran lago que los rodeaba. Sentados sobre una piedra naranja habían hablado y recordado toda su niñez, todo lo que en un tiempo vivieron juntos.

Ella se levanto y le dijo.

-Te tengo un obsequio— y fijo su mirada en los ojos de el—

El respondió

-Ah si, ¿Que es?

-Soy yo—contesto ella—

Y empezó sacándose su camisita azul de tiritas, ella era de piel blanca pura, se le asomaban por toda su piel lunares y pecas que parecían chips de chocolate incrustados. Pelo lacio que le llegaba casi a su cintura, ojos de un negro ópalo y voz de ángel. Sus pechos eran perfectos y sus pezones de un rosa inigualable.

El de cabello negro desordenado, ojos miel, también yacía desnudo se lanzaron al lago cristalino y se amaron por horas bajo el sol resplandeciente.


Silvia encontró su cama vacía.

Juan no apareció jamás…

2 comentarios:

milonguitaparavos dijo...

Me gustó!
Pobre Silvia igual.
Es como medio triste y medio alegre!

Juan Manuel Zuluaga dijo...

Y la vida es un vaivén tremendo

Gracias por el comment ;)