jueves, 21 de mayo de 2009

Empanada de carne

…“No tranquilo la llevo en la mano”…, y así camine un par de cuadras mientras esperaba que le bajara un poco la temperatura. Hummm! Que rico olor expedía aquella empanada de carne recién horneada.

Cuando me decidí a morderla comprobé que mis sospechas eran ciertas. Que magnifico sabor!, la carne estaba sazonada exquisitamente, sin mirar siquiera lance otro voraz mordisco pero tuve una gran sorpresa cuando mis dientes se encontraron perforando un objeto no identificado, que cedió fácilmente ante el filo de mis incisivos y por acción de mi lengua fue llevado ante mis premolares y molares respectivamente; todo esto fue acompañado por un amargo y agudo sabor a cable eléctrico de pensión de boedo.

Después de pasar ese mal momento y regurgitar el objeto no identificado. Note en la correspondiente biopsia que era una aceituna. Pero… que demonios hace una aceituna dentro de una empanada de carne? me dije... Pase un mal momento por culpa de ese engendro que encontré dentro de mi deliciosa empanada que no pudo ser más deliciosa por su interrupción abrupta. ¿De donde acá, el señor empanadero toma la decisión de ponerle aceitunas a las empanadas de carne? ¿Ah?

Esta bien, vivimos en un país libre. Pero si se va tomar el tiempo de ponerle rodajas de aceituna a sus empanadas, también debería tomarse la decencia de que en su mostrador donde dice: EMPANADAS y después dice CARNE. También diga CARNE CON ACEITUNAS. Así uno como consumidor sabe lo que consume y no se lleva sorpresas desagradables… si yo hubiera sido alérgico a las aceitunas y se me cierra la traquea ¿quien se hace cargo?.

En un momento pensé devolverme y decirle que se metiera todas las aceitunas que tenia en el almacén por el……!! Pero preferí contenerme y comprarme un chocolate.